La confianza, la corresponsabilidad y el arraigo al territorio como pilares del modelo de ACESCAM
Por ACESCAM
Treinta años haciendo posible que las personas mayores sigan viviendo cerca de lo que da sentido a su vida. Promoviendo un modelo de cuidados que reconoce la singularidad de cada persona, arraigado al territorio, comprometido con unos cuidados de calidad, cercanos y humanos, y con la colaboración activa de las familias.
Las familias, parte esencial de los cuidados en residencias
Cuando una persona mayor inicia una nueva etapa de su vida en un centro residencial, no solo se abre un nuevo capítulo para ella. También para su familia.
Es un momento cargado de emociones, dudas y, en muchas ocasiones, de un sentimiento de culpa tan frecuente como injusto. Sin embargo, la experiencia nos ha enseñado que ese día no termina una historia familiar. Continúa escribiéndose de otra manera, con la familia y el equipo profesional compartiendo un mismo propósito: seguir cuidando, acompañando y construyendo juntos el proyecto de vida de la persona.
En ACESCAM llevamos treinta años acompañando a personas mayores y a sus familias. Durante este tiempo hemos comprobado que los mejores cuidados nacen cuando residencia y familia dejan de verse como dos mundos separados y construyen una verdadera alianza, con un objetivo compartido: preservar el bienestar y el proyecto de vida de cada persona.
Atención Centrada en la Persona: unir dos formas de conocimiento
La Atención Centrada en la Persona ha supuesto un cambio profundo en la forma de entender los cuidados. Hoy sabemos que no basta con atender necesidades asistenciales; es imprescindible conocer la historia de vida, las preferencias, los valores y los vínculos de cada persona. Porque cuidar no consiste únicamente en atender necesidades; consiste también en acompañar a cada persona para que pueda seguir viviendo de acuerdo con su historia, sus valores y aquello que da sentido a su vida. Y nadie puede ayudarnos mejor a comprender esa realidad que su propia familia.
Por eso, las familias forman parte de la vida del centro y son un aliado imprescindible en los cuidados. Participan en la construcción del proyecto de vida de la persona, comparten decisiones, aportan el conocimiento de su historia y de sus preferencias, colaboran en actividades y celebraciones y continúan estando presentes en esos momentos cotidianos que mantienen vivos los vínculos afectivos y ayudan a que la residencia sea un verdadero hogar. Los profesionales aportan conocimiento y experiencia; las familias aportan el conocimiento profundo de la persona. Solo cuando ambos saberes se unen es posible ofrecer unos cuidados verdaderamente personalizados.
Una residencia no sustituye a la familia
Los mejores cuidados nacen cuando ambos caminan juntos. Esta alianza comienza escuchando. Escuchando a las personas mayores, escuchando a sus familias y comprendiendo que cada persona y cada familia viven esta nueva etapa de una manera diferente. También se fortalece con una comunicación cercana, transparente y permanente, basada en la confianza y en la participación.
Arraigo, territorio y comunidad
En ACESCAM entendemos que el cuidado no puede separarse del arraigo. Favorecer que las personas mayores puedan seguir viviendo cerca de su familia, de su comunidad y de aquello que da sentido a su vida forma parte de nuestra manera de entender los cuidados. Especialmente en el medio rural, una residencia es mucho más que un recurso asistencial: es un servicio esencial que contribuye a mantener la vida de nuestros pueblos, preservar los vínculos con el entorno y fortalecer la cohesión de sus comunidades.
Corresponsabilidad para cuidar mejor
La Atención Centrada en la Persona nos plantea también un reto compartido. Las organizaciones tenemos la responsabilidad de seguir avanzando hacia modelos cada vez más abiertos, participativos y personalizados, en un contexto en el que resulta imprescindible seguir mejorando la financiación y los recursos disponibles para garantizar unos cuidados de calidad. Pero ese camino no puede recorrerse en solitario. La implicación de las familias constituye un elemento esencial para consolidar un modelo basado en la confianza, la participación y la corresponsabilidad.
La corresponsabilidad no consiste en repartir obligaciones. Consiste en compartir un mismo compromiso. Cada vez que una familia participa en la vida del centro, acompaña a su familiar, colabora en la construcción de su proyecto de vida, comparte una celebración o participa en una actividad, contribuye a crear una residencia más abierta, más cercana y más humana. Las familias no solo participan en la vida del centro; ayudan a darle vida.
El cuidado siempre se construye en plural
Después de treinta años haciendo posible que las personas mayores sigan viviendo cerca de lo que da sentido a su vida, seguimos convencidos de que el futuro de las residencias será, sobre todo, profundamente humano. La innovación, la tecnología y la mejora continua seguirán siendo imprescindibles, pero nunca sustituirán el valor de una relación de confianza entre personas mayores, familias y profesionales.
Porque los mejores cuidados nunca son obra de una sola persona. Son el resultado de una alianza entre personas mayores, familias, profesionales y comunidad.
Cuidar es un verbo que siempre se conjuga en plural.
Esa es la manera de entender los cuidados que defendemos en ACESCAM desde hace treinta años.
