Acescam avisa del déficit de profesionales cualificados

safe image.php«Faltan profesionales cualificados de atención directa, enfermería y rehabilitación». Desde la Asociación de Castilla-La Mancha de Residencias plantean subir los salarios, pero admiten que no se puede hacer con la «insuficiente financiación» actual.

No hace falta ser Nostradamus para intuir que la población se va a ir envejeciendo y que un país como España necesitará un sector de los cuidados que sea potente. Harán falta profesionales cualificados para atender pacientes con enfermedades crónicas, a las personas mayores que se quieren quedar a vivir en casas y también a los que se vayan a residencias. Pero tampoco hace falta ser Nostradamus para intuir que si no se hace algo para remediarlo, habrá un problema de mano de obra. Y es que no hay que imaginarse lo que ocurrirá en el futuro, porque en el presente ya está pasando.

Los quince meses de lucha contra el coronavirus han visibilizado esta situación. «Durante la pandemia, hemos tenido problemas para cubrir las vacantes que dejaban las bajas por virus», explica a La Tribuna María Ángeles Sánchez Trillo, secretaria general de Acescam, la Asociación de Castilla-La Mancha de Residencias y Servicios de Atención a los Mayores. Dicha asociación representa a un centenar de centros, que suman 7.000 plazas y dan empleo a 3.000 personas. Sánchez Trillo explica que se pudieron solventar algunos problemas para cubrir vacantes gracias al «ejemplar compromiso de las trabajadoras». Pero no obvia que esto ha puesto de manifiesto un problema.

«La dura realidad habla de que faltan profesionales cualificados de atención directa, de enfermería y de rehabilitación», expone. Apunta que ni siquiera ha tenido que llegar el coronavirus para evidenciarlo, sino que es una situación «que el sector viene arrastrando desde hace mucho tiempo y para la que se deben articular medidas que palíen este déficit de profesionales».

Una de las propuestas que hace es la de «dignificar el trabajo que realizan nuestros profesionales». Desde Acescam apuntan que se tendría que comenzar por la retribución económica, «que debe estar en consonancia con el enorme trabajo que realizan». Admite que en estos momentos no es posible llegar a ese nivel de salarios «debido a la insuficiente financiación con que cuenta el sector». Esta situación afecta mayoritariamente a las mujeres, pues se estima que ellas son el 99% del personal.

Desde Acescam avisan de que es un punto que debe estar sobre la mesa. «Es imprescindible un debate en el que se analice el tipo de atención que precisan las personas mayores y en situación de dependencia», expone, «la financiación debe tener en cuenta, de forma muy importante, los recursos humanos, que son fundamentales».

Vocación y formación

Desde Acescam avisan de que «para cuidar es necesaria vocación» pero también una formación especializada. De nuevo lo ha puesto de relieve lo que ha ocurrido en los últimos tiempos. «Cuidar no lo puede hacer cualquiera, lo hemos visto especialmente en estos meses tan duros», indica Sánchez Trillo.

Por eso han puesto en marcha Plan de Formación que aborda lo técnico, pero también las habilidades y actitudes como la comunicación, la gestión emocional o el trabajo en equipo. «Nuestros profesionales están en constante evolución porque también lo están las necesidades de los residentes», apunta.

Las inversiones más difíciles son las de estructuras arquitectónicas

Tras el coronavirus, no todo seguirá igual. «La pandemia nos ha obligado a actualizar, más aún, los medios materiales y los recursos humanos», señala María Ángeles Sánchez Trillo, de Acescam. Indica que esas son inversiones «más o menos accesibles» y que las «más duras y difíciles serán las que tienen que ver con las estructuras arquitectónicas de los centros sociosanitarios». Apunta que ante este reto están contando con la ayuda de las administraciones. 

A raíz de lo que ha traído la pandemia, señala que les gustaría reforzar la colaboración público-privada. «Debemos invertir en reforzar las plazas públicas, las prestaciones vinculadas al servicio, mejorar las instalaciones, y fortalecer con ayudas directas a las instituciones que han demostrado el porqué de su existencia, incluso, poniendo en riesgo su viabilidad financiera», expone.

Son tiempos de retos y cambios, pero ¿qué es lo que se debe preservar del sistema sí o sí? Sánchez Trillo tiene claro que «desde el sector solidario garantizamos que nadie se quede atrás». «Estamos allí donde no puede llegar lo público, o en donde a lo mercantil no le interesa porque no es negocio», concluye.


 

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